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Revista digital del IES Las Lagunas

Opinión

QUÉ NOS HACE MÁS FELICES: ¿LO MATERIAL O LO NO MATERIAL?

En la sociedad consumista en la que vivimos, desgraciadamente caemos en el error de gastar nuestra energía en buscar la felicidad en las cosas que poseemos o que queremos poseer. 

Los especialistas en marketing hacen muy bien su trabajo, he de reconocerlo, porque nos bombardean constantemente con sus campañas, creando en nosotros nuevas necesidades que moldean nuestros gustos en mayor o menor medida, y lo consiguen. Venden estilos de vida de famosos, de este modo se identifica el dinero con el éxito personal. En muchos casos se trata de cosas inalcanzables (por razones socioeconómicas, por ejemplo) provocando frustración y depresión. Es curioso, según estudios realizados en países ricos, la acumulación de objetos o el aumento de los ingresos económicos no proporcionan más felicidad. Por tanto, podemos sacar en conclusión que, una vez cubierto el bienestar material básico, el incremento material no tiene relación alguna con la felicidad.

Con un ejemplo será más claro. Hace poco vi la gran película de Orson Welles, Ciudadano Kane, brevemente gira en torno a la vida de un multimillonario que con pocos escrúpulos tiene en su mansión Xanadú una colección de cosas hermosas y caras. Además de ello, utiliza a las personas que le rodea como instrumentos de su ambición. Al morir, murmuró la palabra Rosebud. Un periodista intenta desvelar su significado, sin conseguirlo. En realidad, Rosebud era el nombre de su trineo con el que jugaba de niño, época en la que vivía lleno de afecto y cariño. Moraleja: Kane tenía las manos y también el alma ocupadas por la ambición; al sentir un ligero picor de nostalgia en su interior no pudo rascarse…

 

rosebud

  

En fin, y ¿qué es eso de la felicidad? No resulta fácil determinar en qué consiste su contenido, pero me remonto a la ética aristotélica y, al igual que opinaba el filósofo, la felicidad no debe de concebirse como un estado transitorio, sino una forma de vida completa -resulta paradójico pues podremos decir que hemos sido felices tras la muerte-. 

Una de las claves de la felicidad es realizar actividades que te gustan y a ser posible en compañía porque al fin y al cabo es lo que te llevas como experiencia vital tras la muerte. ¿Habéis visto a alguna persona llevarse coches y casas tras la muerte? Yo no -y espero que vosotros tampoco-. Las mejores cosas son ‘gratis’- eso sí, hay que gastar tiempo, algo muy preciado y que no valoramos en demasía- qué mejor que un viaje con alguien, el amor, la amistad, la música, el sexo o el ejercicio. 

Debemos evitar las comparaciones (aunque mantenerse al nivel de nuestros conocidos es parte de la cultura norteamericana y occidental), casi siempre perjudiciales a la hora de lograr la felicidad y la autoestima. Como humanos requerimos de una sensación de sentido para prosperar; por ello constantemente prefijamos metas u objetivos a conseguir. Enfocarnos en nuestra propia realización personal lleva a una mayor satisfacción. 

Concluyendo, cuando estés en la cama a punto de dormir, dedica solo 5 minutos a pensar en todo lo que has hecho durante el día y extrae aquellas cosas con las que realmente hayas sentido felicidad, quédate con ellas como la cosa más rica de todas cuanto posees.

 

                                                                                                                                                                                             María Martínez Arias B2C

mariamartinez

La vida del artista

De todos los oficios y situaciones laborales que se pueden dar actualmente, hay uno que me llama especialmente la atención. Estoy hablando de un oficio cuyos practicantes, a pesar de tener a sus espaldas una formación equiparable y, en ocasiones, superior a la de cualquier otra profesión, pueden pasar temporadas enteras sin ejercer, y deben pasarse la vida transitando entre empleos provisionales, con amplias lagunas laborales sin remuneración por parte de entidades públicas. Me refiero, por supuesto, a los artistas.

 

Publicogeneral

 

La formación artística de nuestro país es actualmente una de las menos valoradas internacionalmente. Por ejemplo, en España hay diecisiete conservatorios superiores de música, de los cuales solo en uno se concede titulación universitaria válida a nivel europeo (con igualdad de programa formativo). Esto contrasta con los casi cuarenta centros de este tipo que encontramos en Alemania (todos ellos acreditan la titulación de estudios superiores).

            Además, muchas veces se trata de una formación complementaria a la educación obligatoria; es decir, debe realizarse de forma simultánea a esta en los grados básico y medio.

            Una vez terminada su formación, el artista sale al mercado laboral, de forma que, a menudo, su talento y su trabajo son tan determinantes a la hora de conseguir empleo como lo son la suerte y el azar. Pocos pintores o escultores pueden darse a conocer en un entorno culturalmente pobre, en ausencia de medios para exponer sus obras y figuras influyentes que los descubran. Además, debe tenerse en cuenta que el interés por la cultura y el arte por parte de la opinión general está en declive, a lo que también contribuyen políticas nacionales que restringen el acceso a ella. Es por ello por lo que, en nuestro país, hoy en día, únicamente el 8,17% de los actores vive de su profesión (considerándose esto último cobrar doce mil euros brutos anuales como mínimo).

            Por último, existe otro factor decisivo en la vida profesional de artistas pertenecientes al mundo del teatro, el cine y la danza. El éxito o el fracaso de los profesionales de este ámbito depende en buena medida de la habilidad y aspecto del propio cuerpo. El nivel de exigencia física y sacrificio requerido en el sector de la danza (en especial, la danza clásica) sobrepasa en muchas ocasiones el límite emocional que una persona puede soportar, y todo actor debe cumplir ciertas condiciones estéticas para ajustarse a determinados cánones.

            El arte y la cultura deben dejar de ser considerados un privilegio destinado a una élite, y mirarse como un entretenimiento y una fuente de disfrute para la mayoría, ser valorado como se merece, y extenderse, para dar así libertad a los artistas de crear y trabajar en su vocación. 

Iván Mula (B2C)

BELLEZA O INTELIGENCIA, ¿QUÉ DA MÁS RESULTADO EN LA VIDA?

 

 

Cariñosos, felices, comprensivos, honestos, exitosos. En cuanto conocemos a una persona guapa, nuestro cerebro comienza a atribuir cualidades positivas alrededor de esa persona. Nos la imaginamos con un buen coche, una casa estupenda, seguramente con éxito en su trabajo; una relación con su pareja sana; puede que pensemos que viaja, tiene buenos amigos y acude a numerosas fiestas; que se lleva muy bien con su familia, en definitiva, muy feliz. Seguro que lo habéis experimentado.

El término belleza es quizá uno de los más interesantes desafíos intelectuales debido a su subjetividad. Es por ello que a lo largo de la historia se ha abierto un enorme abanico de preguntas que requerían respuestas, dando lugar a multitud de interpretaciones. Esto me hace reflexionar, quiénes somos para decidir qué es, cuándo ni nosotros mismos podemos definirlo de una forma universal debido a su complejidad. A su vez, me lleva a una posición muy clara, y es: ¿por qué atarnos y sacrificarnos por llegar a un ideal perecedero, cambiante, indefinido, cuando tenemos la posibilidad de desarrollar una cualidad puramente humana, única, sin límites y accesible a partir del conocimiento como es la inteligencia?

Pues bien, la relación belleza-inteligencia tiene dos puntos de vista a analizar. A corto plazo, la apariencia física es lo primero que observamos, muchas veces nos condiciona el presentarnos a un individuo o no dependiendo del nivel de atracción que nos produzca, con lo que en ese momento es más influyente. Pero debemos aclarar el porqué. La inteligencia se valora más tarde, cuando mantienes la acción comunicativa con la otra persona y te das cuenta del uso que hace de su intelecto al conversar sobre diversos temas. Por tanto, a largo plazo la notoriedad de la inteligencia (tanto en el plano social, personal o laboral) respecto a la belleza física es mucho más eficaz.

Me refiero, muchas veces hemos oído frases como ‘si resultas atractivo, encontrarás trabajo seguro’ (sobre todo referido a las mujeres). Es cierto que, en sectores como la moda, publicidad, servicios la belleza física es una condición determinante puesto que trabajas cara al público. Además, en la mayoría de los casos, la belleza es una ‘herramienta’ fundamental en el trabajo (modelos, iconos de marcas…). También, y por desgracia, a la hora de encontrar trabajo se producen discriminaciones sexistas y estéticas en las entrevistas de trabajo, como por ejemplo ir de una determinada forma vestida o maquillada. ¿Es que eso es determinante a la hora de desempeñar tu actividad laboral? Por supuesto que no.

 

bellezaointeligencia

 

A la hora de la verdad, el intelecto determina tus decisiones, gustos, ambiciones, metas, elecciones, quién te ayudará en los aspectos académicos, proporcionándote un buen futuro siendo independiente de cosas banales y materiales. También un amor sincero que te quiera y valore por tu forma de ser. Al fin y al cabo, todas las cosas que te aporta la inteligencia, conducen a la felicidad. Asimismo, y a diferencia de la belleza, es una característica ‘moldeable’ esto es que eres tú quien decide libremente hasta dónde desarrollarla. En cambio, la belleza es un término ambiguo, subjetivo, cambiante y solo puede ser comprendida por medio de la inteligencia. Como ya afirmaba Platón en su teoría metafísica: el mundo sensible el cual percibimos por medio de los sentidos es un engaño, una simple imitación de unas ideas eternas, universales e inmutables que solo pueden ser concebidas por la razón.

En definitiva, la belleza se desvanece con el tiempo, la inteligencia no. Por ello, ejercitarla y cuidarla te proporcionará mejores resultados, gratificación personal y relaciones más sinceras.

 
 

María Martínez Arias B2C

¿Quién conduce mejor?

DanielPablos

 

Aunque yo no tengo muchos años ya he escuchado a mucha gente, y a veces en el telediario, el comentario de que “los hombres conducen mejor que las mujeres”.

En mi casa conducen tanto mi padre como mi madre. Yo creo que los dos lo hacen bien, pero es verdad que, como mi padre conduce todos los días, está más acostumbrado a moverse en coche por cualquier lugar. Y creo que eso ocurre en muchos casos.

En general, hay más hombres conductores que mujeres, por lo que seguramente es más fácil que haya más hombres que conducen bien, pero solo porque hay un mayor número de ellos.

Lo que sí veo cuando voy en carretera es que los hombres conducen más rápido que las mujeres, normalmente, y, según dicen en las noticias, tienen más accidentes. Por otro lado, lo que sí me parece es que los hombres aparcan mejor.

En conclusión, creo que no se puede generalizar.

                                                                                                                                                                                                                  Daniel Pablos (E2D)

Videojuegos... ¿Buenos o malos?

MartaRanea

El mundo está cambiando; en mi opinión, ni para bien ni para mal. Sin embargo, hay una pregunta que mucha gente se formula: ¿los videojuegos son malos para la salud.

Quiero aclarar que, bajo mi punto de vista, eso depende del juego, ya que, de ser un simple juego de ordenador, se puede pasar a otro extremadamente complejo, que implique varias horas de dedicación, lo cual puede llegar a causar daño a nuestro cuerpo. No obstante, no todos los videojuegos implican quedarse sentado pulsando botones y con una bolsa de cheetos al lado, con los ojos pegados a la pantalla, pues también los hay para ejercitar el cuerpo y la mente de formas eficientes y entretenidas.

Es cierto que muchos videojuegos contribuyen al mal social, a la obesidad e incluso a la ruptura de la comunicación familiar, según un estudio hecho en Suiza. Pero también existen juegos que sirven para promover la actividad física, para curar enfermedades o incluso para dejar de fumar.

En conclusión, los videojuegos pueden ser buenos o malos, dependiendo del que estemos hablando.

  Marta Ranea (E2D)