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Revista digital del IES Las Lagunas

BELLEZA O INTELIGENCIA, ¿QUÉ DA MÁS RESULTADO EN LA VIDA?

 

 

Cariñosos, felices, comprensivos, honestos, exitosos. En cuanto conocemos a una persona guapa, nuestro cerebro comienza a atribuir cualidades positivas alrededor de esa persona. Nos la imaginamos con un buen coche, una casa estupenda, seguramente con éxito en su trabajo; una relación con su pareja sana; puede que pensemos que viaja, tiene buenos amigos y acude a numerosas fiestas; que se lleva muy bien con su familia, en definitiva, muy feliz. Seguro que lo habéis experimentado.

El término belleza es quizá uno de los más interesantes desafíos intelectuales debido a su subjetividad. Es por ello que a lo largo de la historia se ha abierto un enorme abanico de preguntas que requerían respuestas, dando lugar a multitud de interpretaciones. Esto me hace reflexionar, quiénes somos para decidir qué es, cuándo ni nosotros mismos podemos definirlo de una forma universal debido a su complejidad. A su vez, me lleva a una posición muy clara, y es: ¿por qué atarnos y sacrificarnos por llegar a un ideal perecedero, cambiante, indefinido, cuando tenemos la posibilidad de desarrollar una cualidad puramente humana, única, sin límites y accesible a partir del conocimiento como es la inteligencia?

Pues bien, la relación belleza-inteligencia tiene dos puntos de vista a analizar. A corto plazo, la apariencia física es lo primero que observamos, muchas veces nos condiciona el presentarnos a un individuo o no dependiendo del nivel de atracción que nos produzca, con lo que en ese momento es más influyente. Pero debemos aclarar el porqué. La inteligencia se valora más tarde, cuando mantienes la acción comunicativa con la otra persona y te das cuenta del uso que hace de su intelecto al conversar sobre diversos temas. Por tanto, a largo plazo la notoriedad de la inteligencia (tanto en el plano social, personal o laboral) respecto a la belleza física es mucho más eficaz.

Me refiero, muchas veces hemos oído frases como ‘si resultas atractivo, encontrarás trabajo seguro’ (sobre todo referido a las mujeres). Es cierto que, en sectores como la moda, publicidad, servicios la belleza física es una condición determinante puesto que trabajas cara al público. Además, en la mayoría de los casos, la belleza es una ‘herramienta’ fundamental en el trabajo (modelos, iconos de marcas…). También, y por desgracia, a la hora de encontrar trabajo se producen discriminaciones sexistas y estéticas en las entrevistas de trabajo, como por ejemplo ir de una determinada forma vestida o maquillada. ¿Es que eso es determinante a la hora de desempeñar tu actividad laboral? Por supuesto que no.

 

bellezaointeligencia

 

A la hora de la verdad, el intelecto determina tus decisiones, gustos, ambiciones, metas, elecciones, quién te ayudará en los aspectos académicos, proporcionándote un buen futuro siendo independiente de cosas banales y materiales. También un amor sincero que te quiera y valore por tu forma de ser. Al fin y al cabo, todas las cosas que te aporta la inteligencia, conducen a la felicidad. Asimismo, y a diferencia de la belleza, es una característica ‘moldeable’ esto es que eres tú quien decide libremente hasta dónde desarrollarla. En cambio, la belleza es un término ambiguo, subjetivo, cambiante y solo puede ser comprendida por medio de la inteligencia. Como ya afirmaba Platón en su teoría metafísica: el mundo sensible el cual percibimos por medio de los sentidos es un engaño, una simple imitación de unas ideas eternas, universales e inmutables que solo pueden ser concebidas por la razón.

En definitiva, la belleza se desvanece con el tiempo, la inteligencia no. Por ello, ejercitarla y cuidarla te proporcionará mejores resultados, gratificación personal y relaciones más sinceras.

 
 

María Martínez Arias B2C

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