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Revista digital del IES Las Lagunas

Feminismo: llamemos a las cosas por su nombre

El feminismo es un tema tremendamente complejo que no se puede abarcar en un espacio tan breve como este. Sin embargo, sí que me gustaría aclarar el significado de ciertos términos que están muy de moda y así contribuir a que la gente se dé cuenta de que los emplea incorrectamente.

Últimamente se está generalizando el uso de palabras como "feminazi" o "hembrista". Es más que probable que las hayas usado alguna vez, quizá incluso sin pararte a pensar en su significado. Muchas veces su uso, más que mala intención, denota cierta ignorancia o desinformación, pues ambos términos se asocian, en mi opinión equivocadamente, con el movimiento feminista.

El feminismo es "la ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres". Es decir: mismos derechos y mismo respeto, mismas oportunidades y mismas libertades, pues ni tu género ni tu sexo deben determinar tu valía. Está, por tanto, basado en la igualdad, no en la superioridad, y como tal es perfectamente aceptable que haya hombres feministas. Sin embargo, he oído a menudo argumentar que, si el feminismo busca la igualdad, debería llamarse "igualitarismo", que al parecer queda mejor y es menos polémico. El motivo por el que el feminismo se llama como tal es simple: porque se centra en la desigualdad que sufre la mujer. Pero esto no quiere decir que se esté despreciando u odiando, ni mucho menos, a los hombres. Lo único que significa es que, dado que la mujer es tratada como inferior en tantos ámbitos, el movimiento se va a centrar en luchar por los derechos que, como ser humano, se merece.

Aquellos que se empeñan en calificar el movimiento feminista como una horda de mujeres coléricas, eternamente enfadadas, amargadas y violentas son los que han inventado términos como "hembrismo" o "feminazi" con una intención muy clara: desprestigiar el movimiento, conseguir que la opinión pública vea a sus integrantes como algo que en realidad no son. En pocas palabras, establecer un estereotipo insultante.

El “hembrismo”, cuya definición, dicho sea de paso, no viene en el diccionario, es la creencia de que la mujer es superior al hombre. Es innegable que hay mujeres que se sienten así, pero, dado que no constituyen un sistema económico, social y cultural, no pueden ser lo opuesto al machismo. Es decir, sería una actitud individual, no el rasgo característico de una sociedad. Queda claro, pues, que “hembrismo” y feminismo no tienen nada que ver. Sin embargo, muchos los consideran equivalentes.

Si ya el concepto de “hembrismo” me parece ofensivo, el empleo de la palabra "feminazi", creación relativamente moderna de un locutor estadounidense, es excesivo. Con este acrónimo se hace alusión a que el colectivo feminista pretende tratar a los hombres de forma similar a como lo hacían los nazis con los judíos. ¿No parece esta una comparación no solo equivocada, sino además desagradable? Sin embargo, esta palabra está consiguiendo su objetivo: que se la relacione de tal manera con el feminismo que, en cuanto una mujer defienda sus derechos, se la considere “feminazi”. Así, todo el movimiento acaba desprestigiado, tomando a sus integrantes por "feminazis" enfurecidas, varoniles y violentas que consideran a los hombres desagradables e innecesarios.

Seamos pues inteligentes y no caigamos en esta campaña de desprestigio interesado.

Llamemos a las cosas por su nombre.

Andrea Carrón de Benito

2º Bachillerato B

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