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Revista digital del IES Las Lagunas

¿Existe el amor ideal?

Sabemos que es preciso empezar por definir los conceptos con los que vas a trabajar, pero ¿y si uno de ellos es indefinible? Me refiero al caso de sustantivos tan abstractos como amor, algo tan subjetivo que podemos llegar a concebirlo como una idea en sí misma, que solo cobra sentido y, por tanto, nos creemos capaces de definirla, una vez la hemos experimentado. Por otro lado, hemos de suponer que un ideal es aquello a lo que, considerándolo perfecto, aspiramos a llegar. Por lo tanto, en teoría, el amor ideal, sería aquella forma de amar perfecta que toda la sociedad desea lograr. Sin embargo, ¿quién es capaz de decidir y, por lo tanto, de clasificar las infinitas maneras de amar del ser humano? No se me ocurre nadie capacitado para tal derecho sobre los demás, de manera que sostengo que cualquier forma de amar algo o a alguien, siendo libre e igualitaria, ha de ser el ideal al que todos debemos aspirar.

 

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Ahora bien, esta afirmación esconde mucho más de lo que parece. Parece fácil de entender, pero en un momento en el que el número de casos de violencia de género es tan grande como en el que actualmente vivimos, no es difícil darse cuenta de que algo no funciona correctamente. Aquí es preciso diferenciar tajantemente entre querer libre y bien, y la terrible confusión social que crea la errónea asociación de amor con posesión. En una pareja nadie es un objeto, ni es inferior al otro en ningún sentido, pero a tal grado llega esta idea que nos han hecho creer que los celos son sinónimo de amor, cuando de lo que son sinónimo es de desconfianza. Esta asociación de conceptos está muy presente en las nuevas generaciones, cosa que verdaderamente me aterra. Cada vez es mayor el número de parejas jóvenes que se creen con derecho sobre la otra persona en situaciones como el control de móviles o a la hora de dar órdenes sobre cómo vestir. La sociedad tiene un problema, y es la ignorancia en muchos aspectos; y no hay peor defecto que la ignorancia que da lugar a la violencia.

 

En conclusión, el amor hace plena la vida siempre y cuando aporte felicidad y se base en la confianza y el respeto mutuo. Si no, nunca podrá llamarse amor y, por tanto, nunca podrá llegar a ser ideal, pues el amor, el verdadero amor, ya es un ideal en sí mismo.

Belén Clemente (B2B)

                                                                                                                                                                                                                        belenclemente

 

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