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Revista digital del IES Las Lagunas

La vida del artista

De todos los oficios y situaciones laborales que se pueden dar actualmente, hay uno que me llama especialmente la atención. Estoy hablando de un oficio cuyos practicantes, a pesar de tener a sus espaldas una formación equiparable y, en ocasiones, superior a la de cualquier otra profesión, pueden pasar temporadas enteras sin ejercer, y deben pasarse la vida transitando entre empleos provisionales, con amplias lagunas laborales sin remuneración por parte de entidades públicas. Me refiero, por supuesto, a los artistas.

 

Publicogeneral

 

La formación artística de nuestro país es actualmente una de las menos valoradas internacionalmente. Por ejemplo, en España hay diecisiete conservatorios superiores de música, de los cuales solo en uno se concede titulación universitaria válida a nivel europeo (con igualdad de programa formativo). Esto contrasta con los casi cuarenta centros de este tipo que encontramos en Alemania (todos ellos acreditan la titulación de estudios superiores).

            Además, muchas veces se trata de una formación complementaria a la educación obligatoria; es decir, debe realizarse de forma simultánea a esta en los grados básico y medio.

            Una vez terminada su formación, el artista sale al mercado laboral, de forma que, a menudo, su talento y su trabajo son tan determinantes a la hora de conseguir empleo como lo son la suerte y el azar. Pocos pintores o escultores pueden darse a conocer en un entorno culturalmente pobre, en ausencia de medios para exponer sus obras y figuras influyentes que los descubran. Además, debe tenerse en cuenta que el interés por la cultura y el arte por parte de la opinión general está en declive, a lo que también contribuyen políticas nacionales que restringen el acceso a ella. Es por ello por lo que, en nuestro país, hoy en día, únicamente el 8,17% de los actores vive de su profesión (considerándose esto último cobrar doce mil euros brutos anuales como mínimo).

            Por último, existe otro factor decisivo en la vida profesional de artistas pertenecientes al mundo del teatro, el cine y la danza. El éxito o el fracaso de los profesionales de este ámbito depende en buena medida de la habilidad y aspecto del propio cuerpo. El nivel de exigencia física y sacrificio requerido en el sector de la danza (en especial, la danza clásica) sobrepasa en muchas ocasiones el límite emocional que una persona puede soportar, y todo actor debe cumplir ciertas condiciones estéticas para ajustarse a determinados cánones.

            El arte y la cultura deben dejar de ser considerados un privilegio destinado a una élite, y mirarse como un entretenimiento y una fuente de disfrute para la mayoría, ser valorado como se merece, y extenderse, para dar así libertad a los artistas de crear y trabajar en su vocación. 

Iván Mula (B2C)

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