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Revista digital del IES Las Lagunas

Entrevista a Luis Alberto de Cuenca

 

Por Lucía Caraballo, Jorge Esquinas, Susana Luego y Siham El Moussaoui

 

Somos un grupo de cuatro estudiantes de Segundo de Bachillerato B. Hemos tenido la suerte de haber entrevistado a Luis Alberto de Cuenca, autor de La caja de plata. Este poemario lo hemos leído en la clase de Lengua con nuestro profesor, Raúl Galache. De Cuenca tiene un estilo y un humor muy personales que nos dejaron con ganas de leer más y con algunas preguntas. En esta entrevista nos las ha podido responder.

 

Para que sepáis de quién hablamos, os diremos que Luis Alberto de Cuenca (Madrid, 29 de diciembre de 1950) es un filólogo, poeta, traductor, ensayista, columnista, crítico, editor literario e investigador español. Es también académico de la Real Academia de la Historia. Está considerado uno de los poetas españoles vivos más reconocidos e influyentes.

Al final de la entrevista, podéis leer algunos poemas suyos.

 

PREGUNTA: ¿Desde cuándo escribe usted y qué le empujó a empezar a hacerlo?

RESPUESTA: Desde los once o doce años, y aun antes. Escribir, para mí, fue una consecuencia de mi pasión por la lectura desde siempre.

 

P.: ¿Qué es lo que más le satisface o “llena” de escribir poesía?

R.: Que supone un placer sin contraindicaciones. Un placer puro y verdadero.

 

P.: ¿Su estilo está influido por algún autor o corriente? Si es así, ¿cuál?

R.: Sin la Antología Palatina y los elegíacos romanos, por ejemplo, no habría escrito un solo verso. Mi obra no es más que la convergencia de infinidad de autores y obras del pasado.

 

P.: ¿Cómo influye en su obra su gusto por el mundo de Marvel, Star Wars y el cómic en general?

R.: No hago nunca diferencias entre high y low culture. Las sagas populares me influyen decisivamente, lo mismo que las materias épicas tradicionales. Me inspiran el mismo cariño y la misma complicidad Homero y Stan Lee.

 

P.: ¿Cuál es la obra literaria que más ha marcado su vida?

R.: El teatro de Shakespeare.

 

P.: ¿Sus poemas de amor hablan de experiencias personales?; es decir, ¿lo que escribe es lo que realmente siente?

R.: Decía Pessoa que el poeta es un fingidor que finge que es dolor el dolor que en realidad siente. Pues eso.

 

7.- ¿Es más fácil escribir poemas de ficción o poemas que reflejen experiencias personales?

Las fronteras entre lo real y lo ficticio son siempre muy difusas. Sería muy difícil trasladarlas a una cartografía fiable.

 

P.: En el poema titulado “Isabel”, de La Caja de Plata, ¿se ha basado en una historia real o es fruto de su imaginación?

R.: Ese poema, en concreto, está basado en una persona real y en unos hechos reales. Los poemas que parecen inventados suelen ser autobiográficos. Y viceversa.

 

P.: ¿Ha evitado algún tema por el posible rechazo de los lectores?

R.: No. La Musa es la que dicta. No puede uno desentenderse de su dictado y proponerle cambios o censuras. Ella es la que manda.

 

P.: ¿Alguna vez al escribir se ha sentido presionado por su reputación?

R.: Si tengo alguna reputación, es la que emana de mis versos. ¿Cómo iba a sentir presión por una reputación que no existiría sin ellos?

 

P.: ¿De qué manera ha influido su vida política en su obra?

R.: Todo lo que se vive acaba influyendo en lo que dicta esa Musa íntima de la que hablaba antes. Incluso la experiencia política de alguien como yo, que no se considera político en absoluto.

 

P.: ¿Cómo llegó a ser académico de la Real Academia de Historia? ¿Desearía tener un sillón en la RAE?

R.: Contando con el apoyo unánime de los académicos de la RAH. Me encantaría, cómo no, tener un sillón en la RAE.

 

P.: ¿Qué piensa de la situación social española actual? ¿Qué nos aconseja hacer a los jóvenes para mejorarla?

R.: España está acostumbrada a circular por una barra de equilibrio que linda, a izquierda y a derecha, con el abismo. Partiendo de esa base, que los jóvenes no deben ignorar, todo lo que hagan por ensanchar la barra de equilibrio será muy bien venido.

 

P.: ¿Qué diferencia a la generación joven actual de la suya?

R.: En el plano profundo, ninguna. En el plano superficial, el fenómeno ese de las redes sociales, que no existía cuando yo era joven.

 

P.:  ¿Qué es de la educación sin filosofía?

R.: Qué es de la educación sin la historia de la filosofía, sin la historia del arte, sin la historia a secas, sin el latín, sin el griego. Se han preterido las disciplinas humanísticas, y así nos va. La cultura es saber ubicar un personaje, o un acontecimiento, o un modo de pensar o de sentir, en su contexto histórico, geográfico y mental, cosa que los planes de estudio han descuidado muchísimo, sobre todo a partir de la LOGSE.

Algunos poemas de Luis Alberto de Cuenca

 

Conversación

Cada vez que te hablo, otras palabras
escapan de mi boca, otras palabras.
No son mías. Proceden de otro sitio.
Me muerden en la lengua. Me hacen daño.
Tienen, como las lanzas de los héroes,
doble filo, y los labios se me rompen
a su contacto, y cada vez que surgen
de dentro -o de muy lejos, o de nunca-,
me fluye de la boca un hilo tibio
de sangre que resbala por mi cuerpo.
Cada vez que te hablo, otras palabras
hablan por mí, como si ya no hubiese
nada mío en el mundo, nada mío
en el agotamiento interminable

de amarte y de sentirme desamado.

 

 

La mentirosa

 

Tienes hora para ir al ginecólogo,
te duele la cabeza, te ha sentado
algo mal o preparas un examen,
es el santo de Marta, los gemelos
se aburren sin salir o Macarena
te ha invitado a bañarte en su piscina...
¡Qué mal mientes, amor! Si no te gusto,
dímelo. Pensaré en un buen suicidio.
Pero si quieres verme, y tus excusas
no son más que un vulgar afrodisíaco
para que se mantenga mi deseo,
invéntate otros juegos, vida mía,
que el premio del engaño es el olvido.

 

 

El desayuno

 

Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».

 

La despedida

 

Mientras haya ciudades, iglesias y mercados,
y traidores, y leyes injustas, y banderas;
mientras los ríos sigan vertiendo su basura
en el mar y los vientos soplen en las montañas;
mientras caiga la nieve y los pájaros vuelen,
y el sol salga y se ponga, y los hombres se maten;
mientras alguien regrese, derrotado, a su cuarto
y dibuje en el aire la V de la victoria;
mientras vivan el odio, la amistad y el asombro,
y se rompa la tierra para que crezca el trigo;
mientras tú y yo busquemos el medio de encontrarnos
y nuestro encuentro sea poco más que silencio,
yo te estaré queriendo, vida mía, en la sombra,
mientras mi pecho aliente, mientras mi voz alcance
la estela de tu fuga, mientras la despedida
de este amor se prolongue por las calles del tiempo.

 

Luis Alberto de Cuenca thumb

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