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Revista digital del IES Las Lagunas

Olimpiadas de Filosofía

 

Estamos de Enhorabuena. Nuestro alumno de 4º de la ESO Saúco Sánchez, ha resultado finalista de las Olimpiadas de Filosofía de la Comunidad de Madrid en la sección 'Dilema moral'. Aquí os presentamos el dilema presentado a concurso por vuestro compañero:

 

 

 

Dilema moral

Realizado por: Saúco Sánchez

 

Imaginemos un futuro no demasiado lejano, con una sociedad que ha ido poco a poco diferenciándose de la actual ya que, al no haberse tomado medidas, la sociedad se ha dividido más entre las clases más ricas y más pobres, las jerarquías están más marcadas y se está volviendo a un sistema parecido al feudalismo en el cual las personas con más dinero del país influyen en la política de este.

En el año 2030, en un país cualquiera, con una dudosa democracia en la que se ha eliminado la libertad de expresión y prensa, se ha empezado a encarcelar a cualquier disidente y se hace desaparecer a los insumisos y opositores.

Este país anteriormente era una democracia como las que se consideran normales, pero lentamente el gobierno fue creando nuevas leyes y se empezaba a encarcelar por algo que antes se consideraba el uso de la libertad de expresión, ahora denominado difamación e insultos a cargos públicos; la brecha económica y social es cada vez mayor entre una clase alta acomodada y cercana al gobierno y una amplia clase baja que no acaba de organizarse para reclamar sus derechos, ya que muchos se mantienen como mansos corderos con las distracciones que el gobierno les suministra. El gobierno acaba de aprobar la pena de muerte y ya hay una larga lista de encarcelados que esperan con angustia el momento de ser ajusticiados.

Como consecuencia de una situación que se hace cada vez más insoportable, surge un grupo opositor cuya ideología se basa en la defensa de los derechos humanos, la igualdad del individuo tanto jurídica como económica y social.

Uno de los principios de este nuevo movimiento social y político es la no violencia, el diálogo y la participación ciudadana en todas las decisiones. El grupo pretende llegar al gobierno para frenar la injusticia social, pero no se les permite presentarse a las elecciones pues solo hay un bloque autorizado para presentarse, el partido del gobierno.

La asamblea del grupo opositor se ha reunido para decidir su actuación ante el anuncio de que la semana próxima comenzarán los ajusticiamientos.

La asamblea debate sobre los métodos a utilizar para frenar al gobierno y tomar el poder. El tiempo es clave y hay que decidir rápidamente.

Enumeración de las posibilidades

A continuación, se recogen las posibles formas de afrontar esta situación:

En la primera opción, la oposición puede elegir la violencia como medio de llegar al poder (a pesar de ir contra sus principios), alegando que el fin justifica los medios, que su lucha y las muertes que causarían finalmente darían lugar a una sociedad equilibrada y en armonía, que compensaría u ocultaría sus actos para llegar hasta ella.

Como segunda opción, la oposición puede inclinarse también por una solución pacífica, la cual consistiría en manifestaciones, protestas, huelgas y otras formas de demostrar descontento. Claro está que esta opción, si llega a surgir efecto, tardaría mucho y en ese tiempo las purgas de opositores continuarían, por lo que cuanto más tiempo tarden, más morirán y esta espera y las muertes que causa podrían atribuirse a la oposición por no actuar en el momento.

La tercera opción supondría pactar con el gobierno, llegando a un punto medio o al menos uno más cercano a los intereses de la sociedad (en caso de que aceptasen pactar). Con esta medida demostrarían su pacifismo, aunque no su lucha por una sociedad realmente mejor.

Argumentación a favor y en contra de las alternativas presentadas:

Con la primera opción, la oposición conseguiría su objetivo de llegar al poder, de una forma, además, rápida, con lo que podrían comenzar las reformas sociales y con ello mejorar las condiciones de vida, reinstaurar la democracia y conseguir la armonía y paz que buscan. Pero esta opción también conllevaría el uso de la violencia, matar e ir contra sus principios y las bases de la existencia de este grupo, además de que iría en contra de los derechos humanos y los ideales de sus seguidores.

Si optan por la segunda posibilidad, seguirían sus ideales, lucharían pacíficamente con la palabra y la manifestación, de esta forma darían ejemplo, y en caso de conseguir su objetivo no se les podría reprochar ningún acto deplorable. Por otra parte, esta opción les llevaría más tiempo, lo que implicaría que el gobierno continuase las purgas de opositores y siguiese con las acciones hostiles contra la población. Además, las posibilidades de llegar al poder de este modo son muy bajas.

Si se inclinasen por la tercera opción, podrían lograr su objetivo a través del diálogo y la negociación, lo que les permitiría mantener sus principios y demostrar que es posible, pero las posibilidades de que esto ocurra son realmente utópicas. Mejorarían la vida de la sociedad, la oposición no tendría que usar la violencia ni la protesta, ya que pactarían. El problema es que el pacto puede llevar a la oposición a condescender en las políticas dictatoriales del gobierno, en cierto modo formarían parte de ellas. Y de este modo el gobierno podría seguir con sus actuaciones hostiles en cierto grado, sin oposición que los tachase de tiranos y sin críticas públicas a su gobierno.

Análisis del dilema:

En este dilema están implicados elementos como: el derecho a la vida, la democracia, la libertad, la igualdad, la ley del Estado y la división de poderes y el reparto equitativo de riquezas. Según mi criterio, en el cual la vida, la dignidad y la sociedad tienen primacía, ordenaría los valores mencionados del siguiente modo:

El primero y más importante sería la vida, ya que considero que es lo único existente para el ser humano. El segundo sería la libertad del individuo y de expresión, pues ejercer el mayor grado de libertad que podamos sin invadir la libertad de otras personas es importante para nuestro bienestar y nuestra forma de gobierno. En tercer puesto, la sociedad, debido a que su bienestar es fundamental para el avance y su propia felicidad. El cuarto valor importante sería la igualdad, ya que las diferenciaciones entre personas iguales son un sinsentido y solo nos traen desgracia y miseria. En quinto lugar estaría la vida de un sector reducido, como sería en este caso, si se diese la opción violenta, los que se resistiesen, y si se diera la pacífica, los condenados a muerte. En sexto puesto, la democracia, que representa los intereses del pueblo y crea un entorno de respeto, o al menos debe crearlo. El séptimo sería la división de poderes, muy importante para no concentrar el poder en unos pocos o uno solo, lo que haría variar totalmente el país según quien lo gobernase. En octava posición estaría la división de riquezas, pues en el caso contrario la sociedad estaría muy dividida y perfectamente las clases más altas podrían explotar a las más bajas. Y en último puesto, las leyes del Estado, las cuales no considero demasiado importantes, ya que se deberían cambiar continuamente a la par que los intereses u opiniones de la gente, lo cual no suele ser así; pero las leyes no deberían tener más importancia que la opinión de la ciudadanía ni que su bienestar.

Este dilema implica un problema moral y ético sobre la vida de unos cuantos a cambio de una sociedad mejor, incluyendo la duda de si el fin a conseguir puede justificar los medios que se utilizan para llegar a dicha meta, lo que implicaría ir contra sus ideales más básicos. También está presente el problema de la sumisión a cambio de una pequeña mejora, en la cual se plantea una gran duda de si deben seguir luchando o si realmente es inútil, además de empeorar la situación.

Este dilema es en el que se encuentran los defensores de derechos humanos cuando se enfrentan a las dictaduras: no pueden utilizar aquellos medios contra los que luchan, porque el fin no justifica los medios, sin embargo, dejar hacer es como participar, y dejar que los gobiernos dictatoriales sigan reprimiendo y asesinando a la población es como formar parte de su grupo.

Sólo el criterio de las personas puede decidir qué es mejor o peor en un problema ético según su punto de vista, según el mío, ésta sería la mejor solución:

La oposición debería, no solo seguir luchando por la ciudadanía, sino también dar ejemplo al seguir con sus ideales hacia delante, optando por la solución pacífica, pero intentando o consiguiendo convencer al ejército o fuerzas que rijan el país, como fue el ejemplo de la revolución de los claveles en Portugal, en la cual pueblo y ejército se unieron tomando el control pacíficamente. Con esto tomarían el poder de forma pacífica, para instaurar después un régimen democrático, el cual representaría realmente los intereses de la población, ya que, según creo yo, ningún gobierno es legítimo sin el apoyo del pueblo.

Los problemas de esta solución pueden ser:

La negativa del ejército en ayudar al pueblo a tomar el poder pacíficamente, lo que podría suponer incluso represalias contra los solicitantes de ayuda, además de una acción más violenta contra la oposición en castigo por su intento de golpe de estado.

La ayuda del ejército podría no ser completa, de modo que se dividiesen en dos bandos, lo que crearía una guerra civil más sangrienta aún.

Pero, pese a correr el riesgo de llegar a alguna de estas estás posibilidades, sigo creyendo que sería la mejor opción, porque a pesar de las muertes que se sufrirán por culpa del Estado, se conservarán los ideales y la oposición se mantendrá impune, dado que no habrá traicionado sus bases ni a sus seguidores.

Elegiría esta opción también por haber descartado las otras, puesto que la alternativa pactista lograría únicamente el movimiento de las formaciones políticas, mientras que sólo si el pueblo lucha por sus derechos se puede conseguir un gobierno digno de su ciudadanía, ya que con un pueblo manso (que solo acata las decisiones de sus “representantes” sin crítica alguna), sólo se conseguiría una representación inútil y degradante.

La opción de la violencia iría en contra de los ideales y bases de ese grupo, por lo que realmente dejarían de ser aquello que defienden, dado que un grupo político no son personas, sino una ideología, y si esa ideología deja de seguirse, no se sigue al grupo. Esta alternativa también iría contra la vida del ser humano, que, a mi parecer, por mucho delito que cometa, nunca merecería la muerte. Y si, pese a que después de estos actos se lograse instaurar una sociedad digna, resultaría complicado justificar las acciones violentas llevadas a cabo para conseguirla.

 

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