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Revista digital del IES Las Lagunas

Mis libros preferidos


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        El amante japonés (2015) es la última novela de Isabel Allende. Fiel a sus principios, a sus hábitos de trabajo -y a la imposición velada de su editorial- la escritora chilena nos presentan un nuevo relato. Pero el título puede ser engañoso, de hecho, el protagonismo del personaje que encarna al amante, se diluye entre las páginas de esta narración por la que transitan seres humanos cuyo pasado en Europa, cuyo presente en Estados Unidos, y cuyo futuro se entrelaza con proyección hacia otros continentes, con idas y vueltas, con revueltas y revenidas, saltos hacia el pasado y regreso al presente.

        La novela nos presenta a una joven nacida en Europa de Este, cuando seguía bajo el influjo de la Unión Soviética, que se convierte en secretaria por horas de una artista jubilada -Alma Velasco-. Esta mujer de oscuro pasado tiene raíces en la Alemania nazi, donde sus padres murieron víctimas del odio a los judíos, un hermano que se convierte en agente del Mosad para perseguir a los verdugos de su raza, y un amante -que da nombre a la novela- que representa a otra de raza perseguida: los descendientes de hombres y mujeres de ascendencia japonesa que sufrieron el rechazo y el aislamiento en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.

        Pero este relato se centra en el amor frente a los vaivenes de la fortuna, frente a las prohibiciones, a los obstáculos de la vida, incluso se sobrepone al paso del tiempo o a la distancia entre los amantes. El amor, con todas sus facetas, desde el juvenil, hasta el maduro, pasando por los sueños del amor ideal de los adolescentes, triunfa en la figura de estos personajes que reivindican su libertad para elegir y mantener este sentimiento. Hay amor apasionado, y amor frustrado, amor inquebrantable y amor que se reinventa, amor surgido de las ruinas humanas de los campos de exterminio europeos o del paseo entre las flores de un jardín zen en los años en que los jóvenes luchaban en Vietnam. El amor da sus frutos en esta novela por cuanto nos mantiene alerta ante los cambios que sufren los personajes, a medida que se desvelan algunos de sus secretos mejor guardados.

        Sus protagonistas no viven experiencias inefables ni místicas, pese a que sus existencias son complicadas, por eso la acción se ralentiza intencionadamente. La escritora no quiere que nos centremos en una sola vida, en una sola pareja de amantes, sino que enlaza los destinos de varios de sus personajes para que no perdamos de vista ese entramado que da consistencia a su relato. De este modo, el ritmo de la narración unas veces se acompasa, otras se acelera, se muestra inmóvil para que percibamos las distintas estaciones, paradas en el devenir de la historia.

        Para quienes ya conocen la producción literaria de Isabel Allende, esta novela se ofrece con todos los ingredientes que ya la caracterizan como escritora: gusto por personajes cargados de una personalidad que hay que desentrañar y conocer a lo largo del relato, desenlace a veces sorprendente, estilo personal, uso de un lenguaje elegante, preciso... Son éstos y otros los rasgos que invitan a leer El amante japonés, aunque no siempre se acierte.


    ¡Qué la disfruten!

 

 

Comentarios   

0 #1 BHW 09-04-2017 07:44
I wanted to thank you for this wonderful read!!

I definitely enjoyed every little bit of it.
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