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Revista digital del IES Las Lagunas

La aventura de Planck

Imagina: el primer día de clases, en la presentación del tutor. Un profesor que venga y te diga que quiere hablar contigo. Piensas “¿Qué

he hecho en esos 5 minutos de curso que acaba de empezar?” Honestamente, hasta que no subes al laboratorio, y ves a otras compañeras

con un experimento en las manos no dejas de temerte lo peor.

 

Nuestro profesor Fernando, justo el primer día de clase, nos propuso la idea de participar en un concurso científico para estudiantes de la

Comunidad de Madrid. Un concurso en el que tenemos que presentar una explicación más avanzada de un experimento (comprobación

de la Hipótesis de Planck) que realizamos el curso pasado en la 2ª Feria de la Ciencia de Rivas, celebrada en nuestro instituto. Lo que

para cualquier persona significa: empollar y trabajar desde el minuto cero.

 

Sin embargo, hablando en nombre de todas mis compañeras, fue algo que no dudamos ni un segundo en aceptar. No sé exactamente el

motivo de ellas, pero creo que coincidimos en que a pesar de ser algo que requiere un esfuerzo, que hay que aprender, memorizar y

ensayar; sabemos que merece la pena. Y la merece por el simple hecho de aprender algo nuevo, de disfrutar de ello, de ir un paso más

allá hacia la respuesta de cuestiones que rondan por nuestra cabeza y carecen de explicación.

 

Por eso, a pesar de algunos pequeños contratiempos, como estar la primera semana sin voz por una afonía, trabarnos una y otra vez,

numerosas correcciones por parte de Fernando, perder recreos y quedarnos horas de más al terminar las clases; ni mis compañeras ni yo

nos rendimos. Continuamos adelante, practicando cuando podíamos hasta que finalmente llegó el día de la grabación definitiva.

 

Muy nerviosas por ver el resultado de tanto esfuerzo, no pudimos evitar equivocarnos en alguna ocasión. Sin embargo hemos llegado a

algo de lo que todas estamos muy orgullosas. Ver nuestros avances en los ensayos diarios nos hizo darnos cuenta de que podemos con

todo. A pesar de esos pequeños errores hemos llegado a la conclusión que es algo de lo más normal, dada la urgencia que requería

presentar el trabajo. Explicarlo todo del tirón no es tarea fácil. Se te mezclan las ideas, pierdes el hilo y olvidas que va después.

 

Y aun así, conseguimos ser preseleccionados para los premios. Una anécdota divertida fue el momento en el que recibimos el correo con

la noticia. Justo nos pilló comprando en un supermercado, creo que todos los clientes se dieron la vuelta sorprendidos para vernos a una

amiga y a mí celebrarlo con mucho entusiasmo. Acto seguido llenamos de mensajes las bandejas de entrada de nuestras dos compañeras.

La noticia nos alegro el día.

 

Pasados dos días, ya estábamos de camino a donde se celebraría la ceremonia de entrega de premios. Emocionadas, con la sensación de

que todo saldría bien. Pero claro; siempre que algo puede salir mal, sale mal. Una vez en la Fundación Telefónica fuimos donde

habíamos quedado con el profesor. Aun tenemos la duda del porqué no coincidimos. Pensando que habría entrado, así que subimos a la

segunda planta. Llegamos hasta la exposición de la Noche de los Investigadores, la recorrimos de principio a fin. He de decir que los

experimentos eran maravillosos todos y cada uno de ellos. Entramos al auditorio, volvimos a bajar a la entrada. Nada. Nuestro profesor

había desaparecido. Intentamos comunicarnos con él pero no sirvió de nada. Decidimos sentarnos y esperar al comienzo del acto.

Empezó, primero la introducción, luego varias charlas de los distintos personajes importantes de las fundaciones… Dieron paso a la

entrega. Anunciaron el primero de los premios. Ni nuestro profe había llegado, ni nos habían nombrado. El siguiente: de nuevo, nada. El

profesor no aparecía. No decían nuestro nombre. Quedaba solo una última oportunidad.

 

Y sí, tampoco sabemos cómo, justo en el momento anterior a la formulación del ganador de ese último premio, Fernando apareció como

por arte de magia por la puerta al salón. Entonces nos nombraron: “La hipotesis de Plank, por Aya Jazouli, Jimena Silla, María Gómez y

Daniela Fernández del IES Las Lagunas” Los aplausos llenaron la sala, como con el resto de premiados. Todas, entusiasmadas, subimos

al escenario para recoger nuestro premio. Realmente emocionadas sonreímos a las cámaras y fotógrafos.

 

Aunque el esfuerzo ya había sido compensado. El ganar nos otorgó una doble recompensa: habíamos disfrutado, aprendido, cooperado y

además ganado haciendo ciencia. Porque aunque no lo creáis; las mates, la física, la química, la biología, el dibujo técnico, la

tecnología… son todas ciencias. Pero ciencias divertidas cuando sabes cómo disfrutarlas.

 

En este caso, participar en la noche de los investigadores ha sido un reto que hemos afrontado y superado con creces. Sin embargo no es

solo habernos presentado al concurso. ¿Sabéis la cantidad de experimentos alucinantes, demostraciones curiosas, actividades

divertidísimas y demás que había allí? Y no solo en este espacio; todas las universidades ofrecían diversos talleres para fomentar esto que

es tan importante para nosotros: la Ciencia. La Ciencia somos nosotros, es nuestro futuro. Ni las mates son aburridas, ni la física pesada,

ni la química cansada. Todas son diversiones que podemos disfrutar si sabemos y conocemos las herramientas que nos ayudan a ello.

 

Ha sido todo un honor haber podido asistir a este evento, haber podido preparar algo tan increíble y haber recibido un premio por ello.

Gracias por todo, tanto a mis compañeras, sin las cuales no habríamos seguido adelante. Y a nuestro profesor Fernando, si el cual esto

directamente no habría sido posible. Espero de verdad que el año que viene podamos disfrutar de algo así de nuevo.

 

Jimena Silla. 1ºB Bachillerato.

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